Entrego una carta a mi escritor, al hombre de mis sueños, pero que nunca será el dueño de ellos.
Vivo enamorada de usted, sin saber quién eres y sin qué tú puedas conocerme.
Somos extraños, unidos de algún modo a la misma soledad y deseos. Puede que me quieras sin en verdad conocerme.
Somos extraños amantes del amor, pero que jamás nos llegaremos a amar. Nos equivocamos de tiempo, nos equivocamos de lugar y quizá de vida.
Eres mi respuesta, yo soy tu pregunta, somos pasos destinados a un mismo lugar sin llevar el mismo camino.
Tú eres el viento y yo la flor que danza al sentir tu cercanía. Te sueño sin si quiera saber que sabor tienen tus labios, por las noches pareciera que siento tus caricias sin si quiera sentir tu tacto.
Puedo parecer atrevida, pero dime, ¿cómo dejo sin voz a mis letras? Tal vez no me conozcas, ni yo a ti, pero, ¿qué más da? Me haces sonar e imaginar mundos que nunca conoceremos, a veces ni las parejas mismas conocen lo que me haces sentir.
No pretendo que te enamores de mi, eso podría ser peligroso… Tampoco pretendo que me ames, ni tampoco que salgamos juntos, simplemente quería que conocieras lo que me haces sentir cuando escribes, iluminas mi mundo y pintas paisajes hermosos.
Sólo quisiera que recordaras mi nombre, solamente eso.
