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jueves, 19 de diciembre de 2013

Tonterías que suelo pensar.

He pasado días tratando de escribir algo nuevo, algo que valiera la pena, pero, tal pareciera que las ideas llegan a mi cabeza y cuando las voy a atrapar huyen… Es triste porque tengo tanto que escribir, pero ninguna idea se concreta. Aun así creo sacaré algunas ideas que me atormentan, pues vamos. 
Me ha circulado por la cabeza un par de ideas sobre lo que somos, si es que sólo somos humanos que gracias a su entorno está predestinado a ciertos sucesos; ya sean una carrera en especifica (sí es que llegan a tener una), a ciertos amigos incluso a cierta pareja. No sé si estemos condicionados a seguir un patrón de vida pre-establecido antes de que naciéramos o simplemente con nuestras decisiones lo hemos ido formado y dando forma. Soy de la cursi idea que siempre podemos cambiar nuestro futuro, tomar diferentes caminos, tal vez el “libre albedrío” no sea del todo una mentira. Tal vez tengamos algunas oportunidades de decidir sobre el rumbo de nuestras “vidas”, pero, ¿qué pasaría si todo lo que decidimos alguien más lo hizo y sólo pensamos que elegimos? Sí, tal vez lo que creemos a conciencia elegir alguien más lo hizo, no en el modo de manipularte, no, sino de una forma más estética en la cual ni siquiera te diste cuenta de lo que pasó, sólo creíste decidir y ya, pero esa idea ya la tenías, alguien más ya lo hizo y sólo tu obedeciste pensando en que era lo que querías, ¿enredado? Tal vez, yo al escribir sigo un poco confundida como ustedes al leer, pero no sé, éstas ideas surgen de pronto en mi mente y así como llegan se van, supongo sólo son pensamientos volátiles que como pueden ser ciertos eso no cambia su naturaleza de carecer de fundamentos.

lunes, 9 de diciembre de 2013

¿Somos?

¿Cuántas veces no hemos ido por la vida pensando que somos personas “únicas y especiales”? Ciertamente como cualquiera que aspire algo en esta vida yo también he llegado a pensar eso sobre mi persona, pero vamos, ¿en verdad somos “originales” y no sólo una copia de alguna otra copia? Quisiera ir por la vida creyendo lo que las personas q
ue me aprecian dicen de mí, Cosas tan difíciles de creer como: “eres especial”, “no he encontrado a nadie como tú”, “eres ÚNICA”. El hecho de “analizar” mi vida tan profundamente (nótese que es un tono de sarcasmo) no me ha hecho especial, al contrario, ha creado en mí una especie de figura misántropa que detesta a cualquier humano que no luche por al menos ganarse el aire que respira, pero no es tan malo, todo el mundo en cierta medida odia a sus semejantes, pero ese es otro tema retomemos mi idea original. Les decía, ¿por qué la gente nos hace tan miserables diciéndonos que somos “irrepetibles”? más de una persona usa la misma marca de tenis, el mismo color de playera, y tal vez más de una persona ha tenido ese sentimiento de no ser “aceptado” o no encajar en una sociedad visiblemente decadente y enferma. Para no ser tan redundante es simplemente el no creerse especial, no se está en la vida para cambiar al mundo ni siquiera para hacerlo más bello, quizás el mundo me haya cambiado a mí por las tantas veces que yo lo intenté cambiarlo a él, de todas formas esto no va más allá de un “debraye” ocasionado por la cafeína y la lluvia intensa que cae afuera. Aun así aunque seamos o no, luchen por al menos merecer respirar. 

Muerte...

 Siempre hablar sobre la muerte resulta difícil, ¿por qué? No lo sé, tal vez por miedo o tal vez respeto, pero a mi parecer no hay nada de malo hablar de aquello que es lo único seguro para todos, mi abuelita decía que respetaba a la “huesuda” por el hecho de no discriminar, color de piel u ojos, edad, situación económica, religión o preferencia sexual –a todos nos va llevar- decía ella con un tono alegre y “macabro” y es verdad, todos nos iremos a la chingada algún día. A lo que refiere éste pequeño pensamiento es que la muerte ha sido una especie de tabú, así como lo es el sexo y ambas cosas son naturales, pero lo que afecta a la sociedad en sí no es el “acto” sino la consecuencia de éste, sí, pues la gente teme al dolor, a la tristeza o a la soledad… Pero también le temen a la muerte y no creo que sea miedo a morir sino a no saber a dónde iremos o mejor dicho temen a lo desconocido, a lo incierto que representa el dejar de respirar, de hablar, de comer, de dormir de amar. Como humanos débiles y temerosos que somos tratamos de no pensar en ello y dejar que pase lo que tenga que pasar, creo que esto solamente oculta por un rato nuestros miedos, pero cuando se topa de frente a ella es peor, por qué no saben cómo “tomar el toro por los cuernos” y afrontar la situación, y es por eso que cuando se olvida que algún día moriremos también se olvida el vivir, y eso es peor que la muerte misma, pues se respira pero no se disfruta, no se ríe como se debería, no se ama con locura, no se hace el amor con pasión, no se camina con alegría, respiramos pero estamos muertos, por eso honremos la muerte viviendo de la mejor manera. Por eso beban, coman, amen, fumen, griten, escriban, odien, corran, hagan lo que quieran sin remordimiento a las consecuencias pues en algún momento todo se esfumará.


jueves, 5 de diciembre de 2013

Breve historia de alguna vida.

Aquí estoy relatando la historia de una de las tantas historias de amor que se dan cada día. Esta no es muy diferente a las demás, es triste, un gran amor de por medio y como todo gran amor una gran decepción.

Ella, una pequeña soñadora, de ojos alegres, romántica, dispuesta a cambiar las lágrimas de cualquier persona por una sonrisa. Él, un joven mayor, muy reservado, callado, mirada triste y de caminar cansado, parecido al del hombre que lleva caminando mucho sin encontrar aún su camino.

Aquel día en el que se conocieron la tarde era gris, como si presagiara un desastre, el ambiente parecía triste y hasta el cielo dejó caer unas gotas que más bien parecían lágrimas.

El lugar del encuentro fue un bar, uno de los tantos que albergan sueños rotos y amores de una noche. Él había llegado antes, se encontraba sentado al fondo, solitario y con la mirada distraída aunque estaba rodeado de amigos el parecía estar solo. Entonces ella entro, miró a su alrededor pero sus ojos se posaron sobre aquel joven tan extraño y sintió como el tiempo se detenía... todo se esfumaba menos él. Ella lo observaba mientras bebía su cerveza desesperada y celosa por no saber quién era él y por qué no podía quitarle los ojos de encima, así pasaron una, dos o tal vez horas más, él perdido en su mundo y ella deseando entrar en él.

Así pasó una hora más y él se levantó de su silla, ella a lo lejos vio como a poco se iba despidiendo de aquellos amigos con los que iba. Pocos minutos después él salió y ella sin pensarlo fue detrás de él.

Él a pasó lento iba caminando por la calle con la mirada agachado solo de vez en cuando alzaba para cruzar una avenida, ella le seguía como su sombra hasta que no pudo más y con un –Oye espera- lo detuvo él con cara de susto volteo y fue ahí cuando sus miradas se encontraron por primera vez. Él desconcertado pregunto -¿Quién eres?- ella titubeando le dijo –Yo, yo te miraba en el bar y te seguí hasta aquí al menos quería saber el nombre del joven que había congelado mi mundo por unas horas-. 
Él la miraba de forma extraña pero encantadora él con una sonrisa le dijo su nombre. Caminaron juntos un rato ella le confesaba sentirse tonta por “acosarlo” pero no se resistió ella miró y la calló con un beso, ella le correspondió en ese momento comenzó la desdicha para ella pues sus besos se volvieron su adicción, en ese instante nadie más existió para ella.

Se hicieron pareja ella lo amaba cada día más,pero él, él era otra historia.
Él le decía –Te amo- pero el parecía ausente intentado ver en ella a la mujer que había perdido. Ella no hacía otra cosa más que amarlo y tratar de borrar el recuerdo de la mujer que lo había herido pero como era de esperarse, no funciono. Así pasaban los días y ella cada vez se sentía más triste, se sentía como si no fuera importante, su sonrisa se desvaneció y el brillo en su mirada se esfumo. Él sumido en sus recuerdos nunca se dio cuenta de que ella moría por él pero él ya estaba muerto, era un cadáver que caminaba y respiraba pero no vivía, su alma decidió abandonarlo desde que su amada le dijo adiós… 
El resto de la historia no importa, tal vez ni la historia en sí, pero alguien debía contarles porque la pequeña soñadora murió.


miércoles, 4 de diciembre de 2013

Un curioso encuentro.

Así sucedió; lo conocí en un pequeño, caro y poco iluminado bar, con cervezas horribles, tal vez "quemadas", medio lleno de personas vacías buscando el amor, compañía o tal vez sólo satisfacción sexual en algún otro ser igual de vacío, yo con la mirada inexpresiva veía ese circo de seres bizarros y que ofrecían cierto espectáculo de diversión burda, en fin yo me entretenía mientras bebía una cerveza y escuchaba el cuchicheo de mis amigos con los que iba seguramente a embriagarme, entre chismes de mujeres y aventuras tal vez falsas de los hombres, lo vi a él, un hombre sin muchas cosas que llamaran la atención, llevaba si no mal recuerdo una camisa negra y una chamarra de igual color, pantalón de vestir y zapatos poco lustrosos , pero algo en él me llamo la atención era un placer observarlo; era callado, con sonrisa tímida, mirada triste pero tierna y que tenía "ese no sé" que te atrapaba. Yo ni tarda ni perezosa fui hacía él, pues venía con uno de mis amigos, le di un beso en la mejilla y torpemente le pregunté quien era (cómo si tal vez él lo supiera) el amablemente respondió a mi pregunta estúpida, me dio su nombre y me sonrío, supongo le dio gracia mi estupidez o mi cara de idiota, no lo sé, me ofreció tomar otra cerveza, en ese momento creí que era perfecto, digo, lindo, amble y te da alcohol, caí enamorada. La noche avanzaba, y mientras la noche nos envolvía la platica con aquel hombre extraño pero que curiosamente empezaba a adorar era más amena, terminamos alejándonos del grupo, seguimos nuestra charla, no sé como o en que momento quedé enamorada de él, ya no me importó más, sólo quería saber o intentar conocer quien era en verdad aquel hombre con el que compartía una de las mejores platicas y una cerveza..
Hoy a más de un año de aquel curioso encuentro, sigo maravillada de ese joven no tan común.

martes, 3 de diciembre de 2013

Los demonios también sienten.

Camina lentamente hasta donde estoy, por favor, sonríe,que
me gusta ver la sonrisa de los que antes amé, me gusta verlos felices antes de que los mate, sé que parece retorcido jugar con el dolor, pero, saben algo, después de tener heridas tan profundas por tanto tiempo resulta reconfortante ver la expresión de dolor en los ojos de aquellos que amaste y después tiernamente te volvieron en el monstruo con el que día a día convives y el cual intentas llevar a pasear para intentar convencerte de que no todos merecen morir...