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lunes, 9 de diciembre de 2013

Muerte...

 Siempre hablar sobre la muerte resulta difícil, ¿por qué? No lo sé, tal vez por miedo o tal vez respeto, pero a mi parecer no hay nada de malo hablar de aquello que es lo único seguro para todos, mi abuelita decía que respetaba a la “huesuda” por el hecho de no discriminar, color de piel u ojos, edad, situación económica, religión o preferencia sexual –a todos nos va llevar- decía ella con un tono alegre y “macabro” y es verdad, todos nos iremos a la chingada algún día. A lo que refiere éste pequeño pensamiento es que la muerte ha sido una especie de tabú, así como lo es el sexo y ambas cosas son naturales, pero lo que afecta a la sociedad en sí no es el “acto” sino la consecuencia de éste, sí, pues la gente teme al dolor, a la tristeza o a la soledad… Pero también le temen a la muerte y no creo que sea miedo a morir sino a no saber a dónde iremos o mejor dicho temen a lo desconocido, a lo incierto que representa el dejar de respirar, de hablar, de comer, de dormir de amar. Como humanos débiles y temerosos que somos tratamos de no pensar en ello y dejar que pase lo que tenga que pasar, creo que esto solamente oculta por un rato nuestros miedos, pero cuando se topa de frente a ella es peor, por qué no saben cómo “tomar el toro por los cuernos” y afrontar la situación, y es por eso que cuando se olvida que algún día moriremos también se olvida el vivir, y eso es peor que la muerte misma, pues se respira pero no se disfruta, no se ríe como se debería, no se ama con locura, no se hace el amor con pasión, no se camina con alegría, respiramos pero estamos muertos, por eso honremos la muerte viviendo de la mejor manera. Por eso beban, coman, amen, fumen, griten, escriban, odien, corran, hagan lo que quieran sin remordimiento a las consecuencias pues en algún momento todo se esfumará.


2 comentarios:

  1. Muy cierto, hay que disfrutar cada segundo que nos brinda esta dolorosa vida.

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